25 marzo 2010 ~ 0 Comments

¿Al tiempo de nuestras abuelas? No, gracias.

Leía un artículo que lleva por título “A todas las ´Gerturs´” que me despierta muchas reflexiones.

El artículo es un alegato contra el medicamento Agreal* (Veralipride), pero también se extiende al uso de terapia hormonal en la menopausia, a que ésta haya sido definida como una enfermedad carencial, cuando ciertamente no lo es, y arremete contra farmacéuticas y médicos en esta forma horrenda de hacer negocio e insiste en algo que realmente está tomando notoriedad entre los especialistas, la fuerza de las campañas de marketing para crear consumidores (que primero hay que convencerlos que están enfermos), en lo que estamos absolutamente de acuerdo pero yo agregaría, que no es sólo en el caso de la menopausia. Y finalmente responsabiliza al sistema sanitario.

El artículo lo escribe un hombre, y es lo que justifica su apreciación de que no se necesitan tratamientos en la menopausia o climaterio o que diga “les hicieron ver que sus ¿desagradables? cambios eran un problema médico”. Cuando una mujer se sofoca y transpira, no puede dormir, se deprime, baja su autoestima, llora sin saber por qué, y muchas otras cosas,  sus cambios no son sólo desagradables sino desesperantes. Es la razón que llevó a las “Gertrus”  a tomar Agreal (Veralipride)*.

Los efectos secundarios de Agreal

Gertrus es muchas Gertru, una mujer que buscaba alivio a sus síntomas, sin encontrarlo. A estas mujeres le recetaron Agreal y agrega: “eso sería allá por 1997 y lo dejó de tomar en 2005, en que fue retirado de España bajo un escándalo que se sustrajo a la opinión pública. Gertru notó los efectos secundarios desde la primera caja, pero el prospecto no era del todo claro en ese sentido y los médicos, o bien no los achacaban al Agreal, o simplemente decían que una vez que se dejara el tratamiento la sustancia química se eliminaría del organismo y las secuelas desaparecerían. Pero no ocurrió así: la depresión, el Parkinson, la ansiedad, el insomnio y el cansancio crónico continúan en Gertru incluso 5 años después de dejar de tomar el producto.” 

Las mujeres que consumieron Agreal se han reunido en España como “Asociación Agreal Luchadoras De España” denunciando los efectos secundarios que están padeciendo y exigiendo que haya responsables y una indemnización. Sin dudas es un legítimo reclamo y en una sociedad desarrollada el estado es quien debe dar este tipo de garantías.

Además del reclamo, reflexión y más investigación en menopausia

Sin quitarle la relevancia al justo reclamo, también nos obliga a la reflexión de por qué una paciente que se siente mal al comenzar un tratamiento lo debe continuar. Cómo es y cómo debería ser la relación médico-paciente. ¿Por qué esa sumisión? ¿Qué hay de los derechos del paciente?

Creo que estaríamos de acuerdo con el articulista en este punto.

Otros puntos a reflexionar son ¿por qué tenemos tanto atraso en el estudio de la menopausia? ¿por qué la sociedad no ha priorizado los problemas de las mujeres? ¿por qué se permitió la experimentación con Veralipride? ¿por qué se permite la venta de productos naturistas para la menopausia sin ningún estudio, ni de dosis ni efectos secundarios a largo plazo?

Creo que también pudiéramos tener coincidencia en este punto.

A veces me pregunto si estas mujeres que tomaron Agreal, no lo habrán hecho presionadas por las campañas mediáticas que satanizan las terapias de reemplazo hormonal, que si bien es cierto no son la panacea y que también experimentaron con nosotras, hoy por hoy está mucho mejor conceptualizado cómo deben utilizarse y por lo menos se sabe qué efectos secundarios tienen, cuánto tiempo deben utilizarse y quienes no deben someterse a estos tratamientos. Esto hace una gran diferencia.

Y justamente al hablar de tratamientos hormonales, que dice el articulista “afortunadamente” no le dieron a Gertru, desprecia el aspecto importante que pudieran tener en la prevención de la osteoporosis o como coadyuvante. Recuerdos de mi infancia me traen casas grandes donde alguna habitación casi prohibida alojaba una anciana en silla de ruedas o incapacitada por una fractura. También ha sido responsabilidad de las mujeres cuidar a los enfermos y tal vez por eso no le dé tanta relevancia.

Ciencia y bienestar para las mujeres 

No lo dice explícitamente, pero se desprende del artículo que era mejor antes que la “ciencia médica más moderna” explicara la sintomatología de la menopausia. En esto discrepo totalmente: la ciencia es nuestra única aliada y en ella vamos a encontrar las respuestas. Los científicos coinciden en que faltan muchísimas cosas por hacer, que estamos en los estrógenos, pero que hay muchas cosas por aclararse.

Todos deberíamos presionar, como sociedad solidaria que tendríamos que ser,  para priorizar algo que le sucede o le va a suceder a todas las mujeres. ¡Ya es tiempo de invertir para el bienestar de las mujeres! Y bienestar para las mujeres es prevenir o curar la osteoporosis y enfermedades cardiovasculares de lo que tanto se habla hoy día y también es poder dormir.

¿Pero volver al tiempo de nuestras abuelas de aguantar y tomar quina (que es la mejor medicina)  aceptar que la vida es sufrimiento y así debe ser? ¡No, gracias!

* En México el nombre comercial de Veralipride es Aclimafel

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