Bienestar y menopausia
La importancia de lo biológico
Según la Real Academia Española “bienestar” tiene estas acepciones:
- Conjunto de las cosas necesarias para vivir bien.
- Vida holgada o abastecida de cuanto conduce a pasarlo bien y con tranquilidad.
- Estado de la persona en el que se le hace sensible el buen funcionamiento de su actividad somática y psíquica.
Después de leer estas definiciones, no puede menos que pensarse que el bienestar es difícil al llegar a la menopausia, o por lo menos para un grupo enorme de mujeres. Se dice que un 70% de las mujeres tendrá síntomas en el climaterio y si estos síntomas fueran sólo sofocos y no dormir, ya el bienestar se ve lejos.
Sin embargo en un artículo publicado por la Revista Cubana de Obstetricia y Ginecología algunos autores han resaltado que “las mujeres piensan, que la menopausia es una etapa de crisis vital con oportunidades para la autorealización y cambios positivos en los estilos de vida con vistas a una mayor autonomía.”
Los mismos autores dicen que en cambio los ginecólogos percibían a las mujeres menopáusicas como abandonadas de una vida sexual activa, deprimidas, faltas de proyectos para el futuro y preocupadas acerca del cuidado de su salud.
En ambos grupos existía la opinión que esta etapa estaba caracterizada por sentimientos de soledad y síndrome del nido vacío.
No deja de ser llamativo estos puntos de vista tan opuestos entre mujeres y ginecólogos sobre eventos referidos por ellas. Seguramente son valoraciones en diferentes estapas del climaterio. La primera por lo general es el más desalentadora.
En www.mimenopausia.com pensamos que el bienestar es posible en esta etapa de la vida, pero para ello necesitamos información y a veces propiciar cambios en nuestras relaciones con nosotras mismas, con nuestra pareja, familia o nuestro entorno, pero no podemos obviar los cambios fisiológicos o biológicos que a veces alteran nuestra calidad de vida en forma significativa si por ejemplo no podemos dormir, si estamos deprimidas o irritables y si se ve afectado nuestro rendimiento o capacidad de concentración.
Para subrayar la importancia de lo biológico creo que el mismo artículo que les refería más arriba nos ayuda con estas reflexiones: “Los cambios que se producen durante el climaterio son esencialmente neuroendócrinos pero ellos, por sí solos, no pueden explicar los cambios en el nivel de bienestar psicológico de estas mujeres. En esta etapa particular de la vida y dada su condición social de mujer se explica la influencia sobre el bienestar de un conjunto de factores externos como los ambientales e internos como la personalidad, autoestima, aspiraciones, aunque está aún por determinar qué influencia pueden ejercer aquellos cambios neuroendócrinos sobre la esfera emocional, ya sea la cualidad de las emociones, su intensidad o su forma de expresión.”
El resaltado en negritas es de www.mimenopausia.com pues allí se encuentra unos de los nudos del asunto: aún no se ha podido determinar qué influencia pueden llegar a tener las hormonas en nuestras emociones aunque el año pasado el Dr. Ignacio Camacho Arroyo y su equipo de la Facultad de Química de la UNAM hicieron público un trabajo donde explican que las hormonas tienen influencia en el pensamiento: “Un niño y una niña piensan diferente; al pedir a infantes de seis años hacer un dibujo libre, ellas eligen pintar con colores variados, flores o soles; ellos, objetos como autos. Ello no se debe sólo a cuestiones sociales: cuando existe un incremento importante de testosterona en las pequeñas por alguna enfermedad congénita, dibujan como lo hacen los chicos.”
Otro aspecto que enfatizaría, a nuestro entender, la importancia de lo biológico, también se expresa en el mismo artículo al referirse a las influencias de los factores sociofamiliares sobre el bienestar de la mujer en climaterio:
…” La etapa del ciclo vital familiar más frecuentemente observada en este rango de edades es el correspondiente a la etapa de desmembramiento. Los hijos “parten” a veces físicamente y otras económicamente (pues se independizan) del núcleo familiar.
Esta situación familiar y la reacción emocional generalmente asociada al mismo, han sido descritas como el “síndrome del nido vacío” que es uno de los eventos vitales de esta etapa. Esto ocurre cuando la mujer siente que el hogar está solo, que sus hijos crecieron e hicieron vida independiente y ella siente que ha perdido su papel protagónico socialmente. Las metas que hasta el momento habían sido el motor de su realización personal pueden verse frustradas, si sus intereses giraban solamente o de manera predominante sobre la atención a los hijos… El rol de la mujer como madre se ve afectado cuando ella pierde la capacidad reproductora, unido a la partida de sus hijos del nido. Por eso ocurre un sentimiento predominante de pérdida.
El hecho de que este síndrome esté presente también en mujeres sin hijos es para algunos difícil de comprender, y hace pensar precisamente que los hechos externos por sí sólo no explican el malestar descrito en el síndrome climatérico.”
Nuevamente las negritas son de www.mimenopausia.com
Lo mismo sucedió al estudiar los aspectos sociolaborales: “Wright y Cropanzano hablan a favor de una relación directa entre la motivación hacia el trabajo y el bienestar subjetivo al estudiar la satisfacción con el trabajo. La vida laboral brinda a la mujer oportunidades para la realización personal y para el contacto social. Liang y otros hablan también de la influencia del apoyo social. Sin embargo, Maestre estudió un grupo de mujeres climatéricas que trabajaba con otro grupo similar que no trabajaba y encontró que el hecho de vincularse o no a la actividad laboral, no influía sobre las manifestaciones del síndrome climatérico.
También las negritas son de www.mimenopausia.com
Pero cuando el artículo en cuestión llega a sus conclusiones, el aspecto biológico desaparece. Dice “que las causas del bienestar en esta etapa de transición de la vida de la mujer están dadas por una compleja interacción entre factores objetivos y subjetivos. Los primeros constituyen las condiciones externas: económicas, sociopolíticas, culturales, ambientales, que facilitan o entorpecen su pleno desarrollo. Los factores subjetivos están determinados en última instancia por la valoración que la mujer hace de su propia vida y de esta etapa en particular. Esta satisfacción está determinada por el nivel de correspondencia entre las aspiraciones y expectativas trazadas y los logros que, en relación a ellas, va obteniendo a lo largo de su existencia. Lo cual, unido al componente emocional que caracteriza la vida humana, determinará su bienestar, el cual construye, en estrecha vinculación con su entorno macro y micro social.”
No entiendo porqué desapareció el aspecto biológico de las conclusiones. ¿No será que contrariamente a lo que presuponemos respecto al método científico, se siguen manejando pensamientos “prefabricados”, al menos en este tema? ¿Quién fue el primero que dijo que eran problemas emocionales de cada mujer? ¿Hace cuánto tiempo? ¡¿En qué siglo?!
No es que quiera minimizar las razones sociales, económicas, culturales, etc., pues sabemos que las mujeres hemos llevado una carga excesiva, no reconocida, no remunerada, con una relación de género injusta que han influído en nuestro bienestar y no sólo en el climaterio (razones no nos faltan para estar enojadas). Pero no señalizar el aspecto biológico es desaprovechar la oportunidad para decir “tenemos que investigar sobre el tema”. Por ahora pensamos que es la deficiencia de hormonas femeninas, pero tal vez un día las investigaciones lleven a otra cosa.
Dos luces al final del túnel
Una pequeña pero importante luz, es que el pensamiento científico hoy en día no es únicamente masculino. La incursión de las mujeres en este campo tiene que darnos esperanzas en este y otros temas relativos a las mujeres.
Y volviendo al tema del bienestar, el mismo artículo del que tanto hemos hablado señala que el bienestar psicológico mejora a medida que la mujer entra en los últimos estadios de la transición menopáusica y que está influída significativamente por factores psico-sociales. ¡Ánimo!
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