31 mayo 2010 ~ 1 Comment

Sexualidad femenina: más vale la experiencia

El amor y la necesidad de caricias no disminuyen

Por Aloyma Ravelo*

Si las mujeres temen al amor después de los 60 años, mucho más las amilana el sexo, porque, ciertamente, no son los mismos bríos de la gente joven ni el mismo cuerpo.

Pero lo que se pierde en vitalidad, se gana en astucia y entonces el  encuentro erótico, con toda la experiencia proporcionada por la vida, puede ser lo más bueno de este mundo.

A cualquier persona le resulta difícil asociar sexo con vejez y verlo en esa etapa de la vida de manera natural.

Los medios masivos y la cultura occidental por lo común sitúan a las ancianas y ancianos como entes ajenos a las delicias y placeres eróticos, totalmente fuera del juego. 

Los cuerpos bien torneados, las caras sin arrugas y perfectas, son, en este mundo las únicas anunciadoras de productos sexy.

Desde que las mujeres entran en la menopausia, de alguna manera empieza a funcionar el mito, a veces inconsciente, de la pérdida los deseos eróticos y de que ya no es lo mismo, pues no saben qué hacer con esa vagina que se seca…

Se inicia la renuncia al placer, como si los cambios naturales provocados por el envejecimiento sobre la sexualidad, arrastraran, en una marea de invierno  todo deseo por lo sexual.

Muchas mujeres desprejuiciadas han hecho añicos el mito y probado las delicias de una de las etapas de mayor disfrute sexual después de la menopausia, en la cercanía de los 50 y los 60. 

Al dejarse atrás el riesgo de quedar embarazadas, muchas de ellas pueden sentir la enorme tranquilidad de  disfrutar del sexo en paz.

No son pocos los hombres de 60 años que reconocen gozar de su erotismo mucho más que a los 20, cuando eran presa de la  autosugestión por eyacular a toda costa, sin saborear esos placeres de los juegos y  caricias, ese punto de “sal y pimienta” tan beneficioso en una relación de  dos.

Entre el beso y el suspiro

El amor y la necesidad de caricias no disminuyen, por el contrario, aumentan con la edad, si bien el funcionamiento de los órganos genitales pierde cierta capacidad.

Mientras menos se usen, más capacidad se pierden, aunque esto no signifique que no se disfrute con el llamado tocamiento de las zonas erógenas.

El cuerpo dispone de un “mapa erótico”, lleno de valles y montañas excitables, todo depende de si se quiere ser tocada o se desea  tocar.

Con los años se aprende otras astucias sexuales y la extensión del placer se deleita en el oído y el tacto: acariciar y ser acariciado, buscar y ser buscado, intimidad y comprensión generadoras de un gozo no reducido a la satisfacción de culminar con un orgasmo a toda costa.

Ese erotismo va más allá, puede o no estar presente la actividad genital.

La genitalidad tan solo es una parte, la sexualidad humana no tiene límites para su exteriorización y estará con nosotros hasta la muerte.

Podrá saciarse, aumentar, disminuir, reprimirse, desplazarse, minimizarse, pero nunca desaparecer absolutamente, por lo que disfrutarla, a cualquier edad, es un acto natural al que nadie debe renunciar..

Consultando los estudios

Hace algunos años, la sexualidad era identificada por la frecuencia del coito según la edad de las personas, un modo de pensar que ha ido cambiando por la tendencia a buscar, además, calidad y calidez en la relación, sin importar cuantas veces al mes se realiza.

La erección, el coito y el orgasmo son hechos deseables pero no son los únicos. Estudios recientes informan que los hombres mayores pueden sentir placer y llegar a la eyaculación sin tener erección, en tanto la estadística  muestra que el 25 por ciento se masturba sin llegar a la erección.

Para una gran cantidad de  personas pasadas de los 60, las caricias, los besos y otras formas de contacto corporal resultan  muy  placenteros y son aspectos mucho más valorables en sus relaciones íntimas, reflejan algunas  encuestas de opinión.

También los cuestionarios sacan a la luz que muchos hombres y mujeres peinadores de canas prefieren el sexo oral al coito, porque de esa manera sienten mayor placer.

A un número importante de mujeres añosas  resulta mucho más disfrutables los juegos sexuales antes y después al coito, que el propio coito.

Por otra parte, la práctica masturbatoria entre las personas de mayor edad, sin pareja se ha convertido en una creciente y aceptable forma de sexualidad.

Aunque todavía muchas mujeres no aceptan esta  variante, desde hace años expertos coinciden en opinar que la masturbación es una actividad saludable, tal vez reductora de sentimientos de frustración y soledad, y una manera de mitigar los deseos sexuales, nunca apagados.

Fuente: PL

*Aloyma Ravelo es Master en salud sexual y reproductiva aloyma@infomed.sld.cu

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    me ha encantado el articulo, me parecio de lo mas claro y tambien es interesante porque debemos conocer como funciona nuestra sexualidad en las distintas etapas de la vida para poder vivirla con naturalidad y con tranquilidad sin tener conceptos equivocados que nos causen frustacion…

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