29 marzo 2010 ~ 1 Comment

Ejercicios Kegel: practicar desde jóvenes

 

Practicarlos desde jóvenes

Se utilizan para problemas urinarios (incontinencia) y problemas sexuales

Fuente: www.saludymedicinas.com.mx

A mediados del siglo XX, el sexólogo estadounidense Arnold Kegel reportó que mediante una serie de movimientos, realizados cada vez con mayor intensidad, era posible fortalecer el suelo pélvico y corregir muchos casos de incontinencia. Más aún, muchas de sus pacientes le comentaron que habían logrado por primera vez el orgasmo o que éste se presentaba con más facilidad y frecuencia.

Hay coincidencia entre especialistas de la importancia de practicar estos ejercicios desde jóvenes, no esperar a la llegada de la menopausia o climaterio o a que se instalen problemas más severos y tiene varias ventajas: son sencillos, efectivos, benéficos para la vida sexual y no se necesita inversión económica alguna; en cambio, requieren de constancia y, ante todo, la localización correcta del grupo muscular que se deben tonificar (pubococcígeo).

¿Por qué se debilita el suelo pélvico?

Las principales causas del padecimiento son aquellas que ocasionan presión excesiva en el abdomen, como embarazo y alumbramiento, usar ropa ajustada, retener mucho tiempo la orina, obesidad, estreñimiento, tos crónica (común en personas con asma o fumadoras) y vejez, aunque también intervienen factores hormonales (bajo nivel de estrógenos, como ocurre en la gestación y menopausia) o hereditarios. Estas condiciones son causa de que los músculos de la porción abdominal inferior, llamada suelo pélvico, se debiliten y den lugar a problemas urinarios y sexuales:

  • Incontinencia urinaria de esfuerzo. Es muy frecuente y consiste en que cualquier actividad que genere tensión abdominal repentina, como toser, reír, bailar o saltar, desencadena escape de orina.
  • Disfunciones sexuales. Son comunes la pérdida de sensibilidad, disminución en la intensidad del orgasmo (en ocasiones no se alcanza) y dolor e incomodidad durante el coito.
  • Prolapso. Trastorno de mayor gravedad en el que algunas estructuras internas pierden su localización y descienden parcialmente por la vagina. Esto puede ocurrir con la matriz (prolapso uterino), vejiga (cistocele) y recto (rectocele).
  • Problemas psicológicos. A consecuencia de las complicaciones anteriores, la mujer comienza a sufrir depresión, retraimiento, inseguridad y pérdida de autoestima.

Ayuda profesional

A pesar de que no es fácil aceptar esta condición, pues se relaciona con la intimidad femenina, es importante subrayar la necesidad de solicitar la ayuda de un ginecólogo, ya que en la actualidad se cuenta con soluciones que mejoran notablemente la calidad de vida, como son los ejercicios de Kegel y la terapia con pesas vaginales.

Localización correcta del grupo muscular que se deben tonificar (pubococcígeo).

La técnica más sencilla para lograr este último cometido consiste en sentarse en el sanitario, comenzar a orinar, y luego retener el flujo contrayendo el piso pélvico. Esta acción se repite varias veces hasta que se reconoce la sensación de poner en funcionamiento al grupo correcto de músculos, y no a los del abdomen, caderas, muslos o nalgas.

Los pasos básicos en una primera etapa son los siguientes:

  • Antes de iniciar, se tiene que vaciar la vejiga por completo.
  • A continuación, se contraen los músculos de la vagina durante tres segundos; luego se relajan. Se repite 10 veces.
  • Después de una pausa, los músculos pubococcígeos se contraen y relajan 25 veces, lo más rápido que se pueda.
  • La paciente imagina que sujeta algo con la vagina, mantiene dicha posición 3 segundos y se relaja. Se hacen 10 repeticiones.
  • La mujer imagina que lanza un objeto con los músculos vaginales, conserva esa posición durante 3 segundos y después se relaja. Se efectúan 10 contracciones de este tipo.
  • Todos los ejercicios se realizan tres veces al día.

Después de varias semanas de práctica (de 4 a 6, cuando hay constancia), se puede pasar a una segunda etapa:

  • La mujer se acuesta en el piso, con las rodillas dobladas y las plantas de los pies en contacto.
  • Se mantienen los músculos del estómago y de la vagina en posición relajada.
  • A través de la imaginación, se visualizan las paredes interiores de la vagina y se intenta acercarlas, contrayendo los músculos mientras se cuenta hasta 10. No se debe flexionar la región del estómago ni presionar los glúteos.
  • Se mantienen los músculos contraídos, con la vagina cerrada, contando de nuevo hasta 10.
  • La relajación se realiza despacio, otra vez contando hasta 10. Se hace una pausa y el ciclo reinicia.
  • Dicho ejercicio se realiza durante 10 minutos.

Para saber si se efectúan bien los ejercicios, basta con colocar un dedo entre los músculos de la vagina y hacer la contracción; se debe notar que se genera estrechez a voluntad. Asimismo, durante la ejecución no se deben sentir molestias en abdomen o espalda, pues cuando esto ocurre es señal de que se tensan otras secciones o se contiene la respiración; lo correcto es mantener la relajación y concentración al máximo en los músculos del piso pélvico.

La asesoría del ginecólogo es de gran ayuda para resolver las dudas que tengas y, una vez que se domina la técnica, el trabajo se puede hacer en cualquier lugar y momento.

Ten presente que incluso los casos más severos de caída del suelo pélvico se pueden resolver, a través de cirugía, y no hay razón que valga para seguir sufriendo.

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