Beneficios de la soya: falta evidencia científica
Beneficios de la soja o soya: hemos comentado varias veces en este espacio sobre lo controversial de algunos productos naturistas que se ofrecen en el mercado como la panacea pero que no tienen evidencia científica de los beneficios que ofrecen. Esta enorme industria le está debiendo a la sociedad estudios más serios que puedan demostrar la veracidad de lo que ofrecen y que incluyan, por ejemplo, las dosis y sus efectos secundarios.
Uno de los elementos que se ponen como pruebas al hablar de la soya – que se ofrece para problemas génito urinarios, problemas coronarios, también para los síntomas de la menopausia, como bochorno o sofocos, osteoporosis y colesterol después de la menopausia- es que en las sociedades orientales sí funciona. Lo que no queda claro y está en discusión, es si dentro de otro contexto “biocultural” también funciona. Así lo expresa Gabriel Olveira, especialista en endocrinología y nutrición del hospital Carlos Haya de Málaga: “La soja tiene propiedades nutritivas especiales, un contenido proteico de alto valor biológico, con un patrón muy parecido al de las proteínas de origen animal, fundamental en una población como la asiática para prevenir deficiencias nutricionales, pero no tanto en el ambiente sociocultural español, donde realizamos una dieta muy hiperproteica”. En su opinión, no hay alimentos buenos o malos, sino hábitos buenos o malos en el contexto de una dieta equilibrada (o no) y “culturalmente ambientada”.
Sin demostración en occidente
Por eso, sin desdeñar las indudables bondades de esta leguminosa, sí insiste en que sus efectos positivos sobre la salud cardiovascular y ósea, o su papel en la reducción del riesgo de sufrir ciertos tipos de cánceres, epidemiológicamente comprobados en Oriente, no han sido claramente demostrados en las sociedades occidentales.
Sus componentes bioactivos difieren “según la variedad, el suelo donde se ha cultivado e incluso la época del año en la que se recolecta… Son factores nada fáciles de controlar en la vida real”, agrega. Por no hablar de la dosis o del momento de la exposición: desde la infancia, como en los países asiáticos, o solo durante escasos periodos en la edad adulta.
Dosis y modo de ingesta
“Los beneficios vienen de la dosis y de los modos de ingesta”, prosigue Olveira. “No es lo mismo seleccionar un componente beneficioso como las isoflavonas y tomarlas en pastilla, como una medicina, que en tofu u otro plato que forma parte de tu gastronomía”, pone a modo de ejemplo. De hecho “no se ha demostrado que las isoflavonas en pastillas reduzcan el riesgo cardiovascular, y no se recomiendan para este motivo”, asegura.
“Cuando alguien dice que toma un preparado a base de soja habría que preguntarle, ¿pero de qué tipo?, ¿de harina de soja?, ¿a partir de concentrados proteicos extraídos con alcohol?, ¿o es que toma semillas fermentadas al estilo japonés, como el natto o el miso? Nos creemos que todo es lo mismo, y no”, advierte el doctor.
Entre la infinidad de oferta del mercado puede haberla que añada azúcares y vainillas para dulcificar su sabor (y de paso aumentar su contenido en glucosa). Y otra que en el proceso de extracción use alcohol, que reduce drásticamente el contenido de isoflavonas, alerta Olveira.
Algunos efectos secundarios
Por su parte Miguel Fiol, jefe de sección de la unidad coronaria del hospital universitario Son Espases (Palma de Mallorca), expresa: “Ha habido una tendencia por parte de la industria alimentaria a magnificar sus virtudes, en muchos casos sin una suficiente base científica contrastada”, remacha Fiol, que le pone al producto varios peros de los que no aparecen en las publicidades de las marcas. Por ejemplo, que “impide la absorción de calcio por su contenido en fitato”, o que “es una causa frecuente de fenómenos alérgicos“.
Además, recuerda recientes estudios “en los que no se observa una mejoría significativa del perfil lipídico en la menopausia tras un año de consumo de soja”. La Dra. Monereo ha detectado en su práctica diaria que “puede interferir con la absorción de la hormona tiroidea” en algunos pacientes. De cualquier modo, “el que un determinado alimento contenga nutrientes que se han relacionado con la salud no implica necesariamente que tenga un impacto clínico y deba recomendarse”, incide el médico balear, miembro también del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn), que precisamente trata de aclarar de forma científica el efecto beneficioso real de los diversos tipos de nutrición.
FUENTE: elpais.com
Glosario:
Menopausia: estrictamente es la última menstruación pero coloquialmente muchas veces usamos esta palabra como sinónimo de climaterio.
Premenopausia: período anterior a la menopausia donde ya hay cambios hormonales
Postmenopausia: período posterior a la menopausia
Climaterio: período de tiempo que comprende la premenopausia, menopausia y postmenopausia
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